Usando la teoría de signos de Charles Sanders Peirce, este artículo introduce la noción de riqueza matemática. La primera sección argumenta la relación intrínseca entre las matemáticas, los aprendices de matemáticas, y los signos matemáticos. La segunda, argumenta la relación triangular entre interpretación, objetivación, y generalización. La tercera, argumenta cómo el discurso matemático es un medio potente en la objetivación semiótica. La cuarta sección argumenta cómo el discurso matemático en el salón de clase, media el aumento del valor de la riqueza matemática del alumno, en forma sincrónica y diacrónica, cuando él la invierte en la construcción de nuevos conceptos. La última sección discute cómo maestros, con diferentes perspectivas teóricas, influyen en la dirección del discurso matemático en el salón de clase y, en consecuencia, en el crecimiento de la riqueza matemática de sus estudiantes.